Anaxímenes de Mileto: el principio del aire como arché y su lugar en la filosofía presocrática

Contexto Bioráfico e Histórico de Mileto en el siglo VI a. C.

En el bullicio de Mileto, la colonia jonia fundada hacia el 1000 a. C. que alcanzó su apogeo económico y cultural entre 650-540 a. C. (Greaves, 2016), nació Anaxímenes hacia el 585 a. C. Esta polis, con una población estimada de 80 000-100 000 habitantes según Heródoto (Historia I, 170) y excavaciones alemanas del siglo XX, era el puerto más rico del Egeo antes de las conquistas lidia (546 a. C.) y persa (494 a. C.). 



Por Rafael Reyes — 7 de diciembre, 2025

Su posición estratégica conectaba Egipto, Fenicia y Mesopotamia: allí llegaron los cálculos de proporción egipcios, los archivos cuneiformes babilonios y las rutas comerciales de lana y metales. Este crisol explica la transición fulgurante transición, en apenas tres generaciones, de explicaciones míticas a naturalistas.

Anaxímenes, hijo de Eurístrato, fue discípulo directo de Anaximandro y heredero indirecto de Tales. No buscaba fama; apenas sabemos anécdotas menores (como su posible invención de un reloj de sol primitivo). Murió entre 528-525 a. C., dejando una obra perdida, Perí physeos, escrita en prosa jónica simple (Diógenes Laercio II, 3), de la que solo conservamos testimonios doxográficos posteriores (Teofrasto → Simplicio, Hipólito, Aecio, Plutarco).

Vida conocida y transmisión de su obra

Las fechas 585-525 a. C. proceden de la cronología de Apolodoro (Diógenes Laercio II, 3). La Suda lo presenta como discípulo de Anaximandro y, por confusión homónima ya descartada por Diels-Kranz, también como maestro de sí mismo. No tenemos textos directos extensos; toda la información es indirecta:
  • Teofrasto → Simplicio (Física 24, 26)
  • Hipólito de Roma (Refutación I, 7)
  • Aecio (Placita I, 3)
Su estilo era directo, sin adornos retóricos, basado en observaciones cotidianas. Escribió un solo rollo, hoy perdido, pero su influencia fue inmediata: Diógenes de Apolonia (siglo V) retomó literalmente la teoría aire-alma, y los estoicos (siglo III) adoptaron el pneuma como principio activo.


El aire como arché: fundamentos de la teoría. ¿Por qué el aire y no otro elemento?

Anaxímenes rechaza el agua de Tales por insuficientemente móvil y el ápeiron de Anaximandro por excesivamente abstracto. El aire cumple tres requisitos según Kirk, Raven y Schofield (1983, cap. V):

  1. Infinito en cantidad y extensión
  2. Eterno e inengendrado
  3. Capaz de transformarse cuantitativamente sin cambiar de naturaleza

Fragmento clave (Aecio 13 A 5 DK):

«El aire es lo más cercano a lo incorpóreo; y puesto que nacemos por emanación de este, es necesario que sea infinito y abundante, para que nunca falte».

Rarefacción y condensación como mecanismos únicos

Anaxímenes reduce todos los cambios cualitativos a variaciones cuantitativas de densidad. El propio filósofo usaba un experimento simple: soplar con la boca abierta (aire caliente = rarefacción) o contraída (aire frío = condensación).

Proceso Cambio de densidad Resultado observable Ejemplo antiguo dado por Anaxímenes
Rarefacción Disminución de densidad Fuego Soplar con labios abiertos → aire caliente
Equilibrio Densidad media Aire atmosférico / niebla Respiración normal
Condensación Aumento de densidad Viento → nube → agua → tierra Soplar con labios contraídos → aire frío

Esta tabla resume el testimonio de Hipólito (Ref. I, 7, 3) y coincide con la explicación experimental que Simplicio atribuye al propio Anaxímenes.

(Testimonios: Hipólito Ref. I, 7, 3; Simplicio Física 149, 28)

El aire = psyché: la primera identificación explícita

Fragmento 13 B 2 DK (Plutarco, De facie 28):

«Así como nuestra alma, siendo aire, nos mantiene unidos (synkratei), así también el soplo (pneuma) y el aire abarcan el cosmos entero (periechei)».

Esta analogía microcosmos-macrocosmos es la primera identificación documentada entre principio cosmológico y principio vital en la filosofía griega.

Comparativa con los otros milesios

Filósofo Arché propuesto Naturaleza del arché Mecanismo de diferenciación Grado de abstracción
Tales Agua Concreto, visible No explicitado Bajo
Anaximandro Ápeiron Indeterminado cualitativa y cuantitativamente Separación de opuestos Alto
Anaxímenes Aire (ἀήρ) Concreto pero invisible Rarefacción y condensación Intermedio

Fuente: The Presocratic Philosophers, Kirk-Raven-Schofield, 2.ª ed. 1983, tabla adaptada p. 145.

Cosmología y física natural: Un universo sin dioses enfadados

  • Tierra: plana, como hoja de lino, flotando sobre aire comprimido (Aristóteles, De caelo 294b13)
  • Cielo: cristalino, girando como «sombrero frigio» alrededor de la estrella polar
  • Astros: hojas o discos de fuego (aire rarificado) sostenidos por aire
  • Terremotos: desecamiento o exceso de humedad que agrietan la tierra (Aristóteles, Meteor. 365b6; Séneca Quaest. nat. II, 9), primera explicación naturalista completa conservada
  • Rayos: viento que rasga nubes → chispas
  • Arcoíris: reflexión solar en aire denso

Según Aristóteles (Meteorológica 365b6) y corroborado por Séneca (Quaest. nat. II, 9), Anaxímenes explicó los terremotos por desecamiento y ruptura de la tierra, no por ira de Poseidón.

Recepción histórica verificable

  • Siglo V a. C.: Diógenes de Apolonia retoma literalmente aire = psyché
  • Siglo IV a. C.: Aristóteles critica su simplicidad mecánica pero reconoce su valor (Metaf. 984a5)
  • Siglo III a. C.: Estoicos convierten el pneuma en principio activo divino
  • Siglo XVII: Pierre Gassendi (1658) recupera rarefacción-condensación como precedente corpuscular
  • Siglo XX-XXI: la meteorología moderna confirma que casi todos los fenómenos atmosféricos son cambios de densidad del aire
  • Medicina hipocrática: el tratado «Sobre los aires, aguas y lugares» (c. 430 a. C.) parte de la primac primacía del aire en la salud


Conceptos relacionados

Término exacto buscado Definición breve según fuentes clásicas Referencia principal
Anaxímenes de Mileto principio del aire Aire como sustancia originaria infinita Aecio I, 3, 4
Rarefacción y condensación en Anaxímenes Mecanismo cuantitativo de cambio Hipólito Ref. I, 7
Cosmología de Anaxímenes tierra plana flotante Tierra sostenida por aire comprimido Aristóteles De caelo 294b13
Anaxímenes y el alma como aire Psyché = aire que cohesiona Plutarco De facie 28
Influencia de Anaxímenes en la meteorología Primera explicación naturalista completa Séneca Quaest. nat.


Preguntas frecuentes

¿Anaxímenes escribió algún libro? Sí, según Diógenes Laercio (II, 3) escribió «Perí physeos» en prosa jónica simple. No se conserva.

¿Era materialista estricto? No. El aire es divino y animado (Teofrasto, Física, fr. 2). Materialismo cualificado.

¿Por qué se considera menos importante que Anaximandro? Por la pérdida de su texto y por la mayor abstracción del ápeiron. Reevaluación moderna lo coloca como puente indispensable entre mito y ciencia.

¿Influyó en la medicina hipocrática? Sí. El tratado «Sobre los aires, aguas y lugares» (c. 430 a. C.) parte de la primacía del aire en la salud.


Críticas y reevaluación

Se le consideró durante siglos “el menos importante” de los milesios por la pérdida de su texto y la mayor audacia abstracta de Anaximandro. Hoy se le reconoce como puente indispensable: introduce procesos cuantitativos verificables empíricamente y elimina casi por completo lo mítico. No era materialista estricto: el aire es divino y animado (Teofrasto, Phys. fr. 2).


El momento exacto en que la filosofía se hizo ciencia

Anaxímenes representa el instante preciso en que el pensamiento griego abandona los principios “mágicos” y adopta procesos cuantitativos que cualquiera puede comprobar soplando sobre su mano. Su teoría del aire no es correcta en detalles (Tierra plana, astros de fuego, etc.), pero su método sí lo es: observación cotidiana + hipótesis cuantitativa + reducción a un solo principio móvil y eterno.

Al inhalar, seguimos participando, sin saberlo, de aquel pneuma milesio que, por primera vez, unió el aliento del hombre con el aliento del cosmos. En ese soplo humilde late el nacimiento de la filosofía como curiosidad racional y no como temor reverencial.

Fuentes principales: Diels-Kranz 13 A-B; Kirk-Raven-Schofield (1983); Hipólito, Refutación I, 7; Simplicio, Física; Aristóteles, Metafísica y Meteorológica; Greaves, Miletos (2016).

Sobre el autor
Rafael Reyes es escritor y divulgador filosófico. Ha publicado ensayos y artículos sobre pensamiento radical y filosofía política.

© Rafael Reyes – 7 de diciembre de 2025


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